Los colores de la chiva colombiana

Identidades sensoriales viajantes en la chiva colombiana

¿Alguna vez viajó en un carro en el que la historia de un pueblo se transportara? Conozca la chiva colombiana, las cuatro ruedas que mueven un territorio

En un país donde la diversidad es uno de sus grandes atractivos es difícil encontrar un emblema nacional que hable de todas las culturas que lo habitan. Los símbolos colombianos suelen ser portátiles, como las mochilas o los sombreros —particularmente el vueltiao—. Junto con las hamacas, las manillas o los utensilios de cocina de totuma o arcilla son, en sí mismos, la artesanía que se compra y regala. Caso aparte es el de la chiva colombiana.

La chiva como artesanía

Nadie compra una chiva para regalar como souvenir, sería un recuerdito muy costoso del viaje, pero la representación de ellas, las miniaturas de arcilla que las encarnan, es uno de los detalles más cucos[1] que se pueden dar como símbolo de Colombia. Es más, regalar una postal o una camiseta de chiva puede ser tan colombiano como el lulo, y los pueden conseguir aquí, en Bogotá Chirriada.

Nos incomoda la mala atención, y por eso comprendemos que la diferencia entre un negocio que prospera y uno que decae tiene mucho que ver con la cordialidad de sus vendedores. Los negocios nacientes de nuestro país, así como la cara con la que miran a los nativos y foráneos están basados en lo que más nos caracteriza: la acogida de nuestro pueblo. La diferencia entre comprar colombiano y cualquier otra proveniencia es que aquí la exclusividad está asociada a la hospitalidad. Tanto sentarse en cualquier local como ser atendido por un colombiano es ser recibido con la calidez del trópico, lo de calidosos es innato y lo hemos llevado de nuestro ser a los productos. Puede comprobarlo en el empeño y la dedicación con la que se ha puesto en marcha Bogotá Chirriada.

Historia de la chiva. ¿Por qué se llama así? ¿Cómo se hace?

A la manera del bus de dos pisos londinense o del tranvía lisboeta, la chiva colombiana es el vehículo que habla de nuestra identidad. Su relevancia es tal, que transita el país de sur a norte. En la región norte del país, la Costa Atlántica, le dieron el nombre porque el sonido del claxon en sus inicios semejaba a un balido, o sea, a la voz de un chivo o una cabra; sin embargo, son originarias de las montañas de Colombia. En la región andina, más exactamente, en el departamento de Antioquia, se comenzaron a adecuar artesanalmente estos camiones, con el ánimo de que fueran a la vez buses y transporte de carga.

La construcción de ellas se realiza juntando piezas. En Andes, Antioquia, ensambladores artesanales se encargan de hacer la carrocería a base de lámina y madera. Después de construido el vehículo —tarea que puede tomar dos meses o poco más— se pasa al decorado, y aquí es donde todas las personas que las hemos visto nos quedamos boquiabiertas. Las chivas llevan los colores de Colombia y, como ya se ha dicho, con todo lo biodiverso que es este territorio decir que un carro lleva todos sus colores es demasiado. La pintura de una chiva es manual y el diseño de cada vehículo es único. Paulatinamente se han implementado técnicas como el aerógrafo y el vinilo adhesivo. Tanto en la región norte como en la andina se les imprime colores cálidos y brillantes; el amarillo, el azul y el rojo saltan a la vista en los colores de fondo, mientras que en la región pacífica los pasteles son contrastantes con los tonos de su paisaje.

El nombre propio del camión se ubica en la parte frontal, cada artista es el creador de su propio alfabeto y ornamenta el nombre a su manera. Los laterales están compuestos de paisajes en la Costa Atlántica, y de radiaciones y figuras simétricas en Antioquia; da para perderse en estas figuras con todas las formas, composiciones y colores que incorporan. Finalmente, la parte trasera también varía entre regiones, en el Pacífico las semblanzas de la tierra, la naturaleza y las flores está más presente; en los Andes, son usuales las alusiones religiosas y los paisajes montañosos; mientras que, en el Caribe, los lugares turísticos se imponen.

Los usos de la chiva colombiana: del transporte a la rumba

Lo que ahora hace parte de nuestra cultura popular ha sido un transporte creado con todo el detalle para las necesidades geográficas del territorio montañoso. Las chivas se concibieron para resolver dos necesidades a bajo costo para los campesinos: movilizarse a grandes distancias con toda la producción de la tierra. Y, como todo lo que nos da el agro, con la plena conciencia de que compartir nos hace crecer; así, en una chiva pueden ir hasta más de 50 personas dependiendo del número de bancas que tenga. A diferencia de un bus tradicional, no hay puertas ni ventanas, ni asientos asignados o numerados; las bancas dan pie a la conversación entre pasajeros, a la vez que permiten una mejor distribución del espacio.

La versatilidad de la chiva colombiana es tanta, que permite retirar los cojines de los asientos para llenarla de bultos de toda la cosecha y mercancía que los clientes requieran. También son conocidas como buses o camiones escalera, porque a su maletero se accede por escalas para montar la carga que lleven los pasajeros. La perla de sus alternativas está en que, además de funcionar para todo lo dicho, también puede ser chiva rumbera. La idea se originó en la Costa Atlántica, y se fue expandiendo por toda Colombia hasta llegar a Bogotá. Ir de farra en una chiva significa bailar en un vehículo en movimiento que recorre sitios turísticos de la ciudad. Al que le gusta, le sabe, y por eso no es sorprendente ver chivas por las calles bogotanas una noche con 13 ° con gente bailando al son de un merengue o un vallenato.

Además de la oratoria y la retórica como maniobra de venta, otra hazaña de nuestros empresarios es la creación de artefactos que ni siquiera sabíamos que necesitábamos. Es cierto que nos gusta vivir sabroso, que la comodidad es una de las búsquedas de nuestro gasto, por tanto, lo que es creado bien sea para venta interna como para exportación tiene la garantía de hacer sentir en casa. Si compra colombiano tiene, además, la certeza de que siempre se va a encontrar con promociones y descuentos, como los de Bogotá Chirriada. Nuestro lema de producción y consumo es que sea bueno, bonito y barato.

Tradición colombiana

El recorrido que tiene la chiva nos enlaza como país. Como todo lo realizado con las manos, lleva impreso la historia de sus hacedores, y va más allá, posiblemente no hay colombiano que no haya montado en chiva. Por razones turísticas o de movilidad, todos hemos hecho uso de ella, tenemos historias que contar mientras íbamos en una. Eso prueba que el bus escalera es símbolo de Colombia, y que todo aquello que nos mueve carga colores, sonidos y sabores entre una escalera, bancas y cuatro ruedas.

[1] CUCO

Objeto bonito, tierno y pequeño, al decir colombiano.

Fuentes consultadas

FK35 (2021, 28 de agosto). Los puros criollos La Chiva. [Video de YouTube]. https://www.youtube.com/watch?v=dQtbdAY_ku4

Valero, D. P. (2021). Chivas Colombianas y sus repertorios visuales. La Tadeo dearte, 7(7), 152–175. https://doi.org/10.21789/24223158.1703

Escritora: Laura Campo

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