La tarjeta postal es más que una simple postal, es un maravilloso recuerdo de los lugares que visitamos, es un gran detalle y una bonita forma de comunicarnos.

La historia de la tarjeta postal se remonta a mediados de 1800 en Viena, Austria; allí es donde se emite la primera tarjeta postal en el mundo. En aquella época en donde no existía internet, ni todas las facilidades, aplicaciones o plataformas que tenemos hoy en día, era necesario este medio de comunicación. La función del “nuevo medio de correspondencia” se divulgó rápidamente por todo el mundo y consistió en una cartulina rectangular, en donde por un lado había una imagen y por el otro, había un espacio en blanco para darle paso al mensaje que el remitente quisiera escribir.


Posteriormente, este particular objeto obtuvo importancia cuando los artistas de la época, diseñaron y crearon sus propias tarjetas postales. Esto sólo nos deja una maravillosa enseñanza, pues las imágenes de estas postales en un inicio eran todas ilustraciones, eran una obra de arte. Hoy en día encontramos más postales con fotos impresas que ilustradas y sin demeritar el arte de la fotografía, cabe resaltar que su origen fue netamente el ilustrativo.

Entonces la tarjeta postal nace como una necesidad de la humanidad, como una solución alternativa a la carta, una solución mucho más sencilla y que no necesitaba un sobre. Ahora bien, nos encanta preguntarnos porque hoy en día deberíamos seguir usando este arte perdido si ya existen otras soluciones mucho más efectivas y rápidas. ¿Por qué seguir creando postales si ya no existe esa figura del cartero? ¿Por qué seguir enviando postales si hoy en día un mensaje se envía en milésimas de segundos? ¿Por qué seguir comprando postales si tenemos otros medios para comunicarnos?

Pues en Bogotá Chirriada te traemos unas ideas fantásticas a estas preguntas que te contaremos más adelante, puesto que nosotros apoyamos este arte abandonado y como bien lo saben, creamos y seguiremos creando postales de Colombia para el mundo.

Pero por ahora debemos hacer una confesión, y es que cuando decidimos hacer postales en el 2016, fue una simple coincidencia del destino. Pues en ese entonces, sólo nos dedicábamos a los recorridos turísticos y no teníamos productos a la venta. Pero surgió una necesidad: durante los recorridos los guías tenían que explicar muchos elementos de la cultura bogotana y colombiana que no estaban presentes en ese momento, como por ejemplo una fruta fuera de temporada, un plato típico o un mapa para entender mejor la ciudad o el país. El primer recurso era sacar el celular, buscar una foto del elemento en cuestión y mostrarle al viajero cómo se vería esa fruta o plato típico. Pero fue allí cuando conectamos las ideas, las habilidades y decidimos crear estas postales como material ilustrativo o herramienta para los guías.

Ha sido una experiencia maravillosa y de mucho aprendizaje, porque crear y diseñar una tarjeta postal no es cualquier cosa. En un espacio muy pequeño tienes que decidir qué información poner y qué no poner, es escoger una técnica que se diferencie del resto y que sea clara, es escoger colores que combinen, es investigar horas la historia o los componentes de nuestra cultura colombiana. Nuestra primera postal fue la de la ajiaco, fue un éxito, tanto así que hoy en día sigue siendo una de las más vendidas. Lo que hicimos fue una especie de taxonomía del ajiaco, donde mostramos todos los ingredientes que se usaban para preparar este delicioso plato y de esta forma la usábamos para explicarles a los viajeros. Así, fuimos creando más referencias de postales de Colombia, como la changua, la palenquera, el mecato de Cali, la chiva colombiana, el mapa de Colombia, el páramo, entre otras.

Creemos fielmente que enviar una postal es…

  • Como si enviáramos un abrazo distante, es un detalle especial que le saca una sonrisa a cualquier remitente.
  • Recurrir a un arte perdido.
  • Reconectarte con tus seres queridos, es sentirlos más cerca.
  • Volver al objeto tangible, por consiguiente, es tener un recuerdo menos efímero y con una carga emocional más potente.
  • Una forma de celebrar cualquier ocasión importante, es celebrar un cumpleaños, es felicitar, es agradecer, es manifestar mensajes sinceros.
  • Una muestra de simpatía, de amistad.
  • Retomar una versión romántica de comunicarse con el otro.
  • Escribir mensajes a mano, es recurrir a lo análogo.

Agradecemos a todos los coleccionistas de postales, a los amantes de este arte que hacen cumplir su ciclo completo, pero también a aquellos que aunque no escriben en ella, las gozan y las enmarcan para ponerlas en su pared. Agradecemos a todos los viajeros románticos que siempre buscan una postal del lugar que visitan o los mismos colombianos que hacen de guías de turismo al explicarles a sus amigos en el extranjero que significa chirriado, paila o sancocho. Gracias por seguir creyendo en esta cartulina rectangular de inmenso valor y por permitirnos ser hoy los ilustradores de sus postales.